Archive | junio, 2014

Ciencia: el big bang

26 Jun
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La próxima semana, en torno a un millar de físicos de todo el mundo se reunirán en Valencia para celebrar lo más parecido a un Mundial que hay en la física de partículas. Se trata de una conferencia bienal que reúne a premios Nobel, representantes de los mayores experimentos del mundo, los nombres más destacados de la física de partículas y donde últimamente acostumbra a haber anuncios históricos. Durante la edición anterior, por ejemplo, se confirmaron las primeras evidencias de la existencia del bosón de Higgs, uno de los hallazgos más importantes de este siglo. Esta vez, el protagonista es otro descubrimiento de igual o mayor importancia: la polémica detección del primer eco del Big Bang.

En marzo de este año saltó la noticia de que un equipo liderado por físicos de EEUU y otros paíseshabía detectado una posible señal de ondas gravitacionales primordiales, una especie de onda expansiva dejada por el Big Bang hace unos 13.700 millones de años. De confirmarse, este sería el descubrimiento científico del año y uno de los más importantes del siglo. Las ondas gravitacionales fueron predichas por Einstein pero nunca se han observado. El tipo de ondas observado confirmaría además la teoría de la inflación, que dice que tras la explosión inaugural, el universo se hizo billones de veces más grande en fracciones de segundo.

El equipo estadounidense aseguró en una inusual rueda de prensa haber encontrado rastros de estas ondas en la radiación de fondo de microondas, una señal de la radiación constante dejada por el Big Bang y que aún sigue detectándose con telescopios de la Tierra y en el espacio. Muy pronto, el supuesto descubrimiento comenzó a recibir críticas yya ha sido cuestionado por varios equipos de influyentes físicos. Ahora, los propios autores del hallazgo reconocen la polémica y admiten que la señal que captaron puede ser un falso positivo creado por el polvo de nuestra propia galaxia, que se habría interpuesto en sus observaciones. Por el momento, dicen en un estudio publicado hace unos días en Physical Review Letters, no se puede “excluir la posibilidad de que el brillo del polvo sea responsable de toda la señal detectada”.

Valencia será una prueba de fuego para el supuesto descubrimiento. Durante la 37ª Conferencia Internacional de Física de Altas Energías (ICHEP), que comienza el próximo miércoles, se discutirán los datos de BICEP2, el telescopio de la Antártida que supuestamente captó ese eco del Big Bang. También se presentarán nuevos resultados de otros observatorios que podrían confirmar o desmentir el hallazgo. Además, entre los asistentes a la cita estará Alan Guth,uno de los padres de la teoría de la inflación del universo. Si el descubrimiento se mantiene, sería una confirmación clave de la inflación y, además, un Nobel casi seguro para Guth. Pero la concesión oficial del equipo de BICEP2 de los posibles errores apunta a que su anuncio bien puede quedar en nada.

En Valencia se explicará hasta qué punto son reales los datos anunciados previamente sobre el Big Bang

La expectación es mayor ya que otro gran experimento, el satélite Planck de la Agencia Espacial Europea, tiene previsto publicar nuevos datos en semanas. El equipo de BICEP2 usó datos provisionales de esta misión europea para publicar su hallazgo, pero pudo cometer errores al sustraer el efecto del polvo en esos datos. Todo esto indignó a algunos responsables de Planck. Los nuevos datos son claves ya que tanto las ondas gravitacionales como la inflación plantean un escenario que influye en la física de partículas tal y como la conocemos e incluso abrir el camino hacia nuevos fenómenos nunca observados.

“El tema de las ondas gravitacionales no es estrictamente física de partículas pero sus resultados pueden tener un impacto directo en este campo”, explica a Materia Juan Fuster, co-presidente del comité organizador del ICHEP. Por eso se ha pedido al equipo de BICEP2 y al de Planck que participen en una sesión plenaria en la que se revisarán los datos de cada experimento y se discutirá “hasta qué punto son reales los datos anunciados previamente”, explica Fuster.

Vida después del higgs

Más allá de la polémica, el ICHEP pondrá en común los resultados más relevantes de los últimos dos años en diferentes ámbitos de la física, desde la física de partículas experimental que se realiza en los aceleradores de partículas más potentes del mundo como el LHC a la búsqueda de componentes del universo jamás observados de forma directa como la materia oscura, pasando por la detección de neutrinos, esas llamadas partículas fantasmas que el año pasado protagonizaron otro importante descubrimiento. La reunión, organizada por la Unión Internacional de Física Pura y Aplicada (IUPAP), se viene celebrando desde hace medio siglo y esta es la primera vez que tendrá lugar en España. Hace dos años, como aperitivo de la conferencia anterior, celebrada en Melbourne, se anunció por primera vez la observación del bosón de Higgs. El año siguiente la observación se convirtió en descubrimiento y, poco después, en un premio Nobel para sus padres vivos, Peter Higgs y François Englert. Englert es este año una de las estrellas invitadas al congreso y muchos de los nuevos datos que se presenten describirán nuevos detalles de esa partícula tan esencial para que existamos.

“Ahora lo importante es determinar si estamos ante el higgs o un higgs”, detalla Fuster. Por ahora todas las observaciones han demostrado que la partícula predicha por Englert, Peter Higgs, y Robert Brout en 1964 es idéntica a la que produce el LHC mediante colisiones de protones que viajan casi a la velocidad de la luz. “Pero, debido al nivel de precisión con el que trabajamos, el que no hayamos visto diferencias no quiere decir que no las haya”, advierte Fuster, que calcula que aún quedan por delante por lo menos 15 de años de experimentación en el LHC antes de saber si estamos ante el higgs o un higgs.

También se hablará en Valencia de la vida después del higgs. Altos representantes de la comunidad de física de partículas de EEUU, China, Japón, Europa y otros países pondrán en común sus estrategias para los próximos años. También se hablará de cómo serán los aceleradores de partículas que sucedan al LHC y, además, se celebrarán los 60 años del laboratorio europeo de física de partículas CERN. En ese lugar a medio camino entre Suiza y Francia, en un anillo de 27 kilómetros y a 100 metros bajo tierra, se va a poner en marcha de nuevo el LHC a principios de 2015 para continuar explorando las fronteras de la física.

Walton, Husserl-Heidegger

25 Jun

 

Felicidad y consumo o la crisis del hedonismo capitalista

8 Jun

 

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-¿Entonces ahora somos menos felices?

 

-Esa será la pregunta que cierre esta entrevista. Hoy, con todo lo que tenemos, ¿somos menos felices? Es que el filósofo Gilles Lipovetsky tiene mucho que decir sobre estas cosas. De hecho, vino al país a hablar de consumo y felicidad. Pero eso será al final. Para empezar, hay que saber que este señor que ahora gesticula enfático y que pronto aconsejará cierta moderación en el consumo es el mismo que hace algo más de tres décadas empezó a hablar de la posmodernidad, una nueva forma de ser en el mundo en que nada –ni el amor, ni el trabajo, ni el género– es fijo, el hedonismo manda y el consumo es el acceso al bienestar. Este filósofo que fue leído en todo el mundo y que ahora va a decir que hay que estudiar con rigor y, sí, sufrir un poco para aprender, en su libro La era del vacío, de 1983, describía el nuevo mundo de una manera que explicó muy bien el sociólogo Marcelo Pisarro: “El capitalismo moderno había provocado una complicada ruptura en el mundo occidental y había conducido a una sociedad individualista, risueña, cool, respetuosa de las diferencias e irrespetuosa de las jerarquías, ávida de identidad, apática y narcisista, escéptica de los grandes relatos y de los corsés ideológicos, emancipada de los centros y de las represiones, desenfadada, irónica, nostálgica, consumista, ligera, en fin, posmoderna. (…) Si el embajador de la modernidad era Conan el Destructor, el representante de la posmodernidad era Forrest Gump .” Después, Lipovetsky reemplazó el término de “posmodernidad” por el de “hipermodernidad”, donde la cultura es inseparable de la industria y vivimos un hiperindividualismo. Así es que Lipovetsky estuvo en la Argentina hace unos días, invitado por la Fundación Osde para hablar sobre “La sociedad del hiperconsumo. ¿Somos más felices?” Y en esa oportunidad, habló con Clarín.

-¿Por qué vincula consumo con felicidad. ¿Qué tienen que ver?

 

-Tienen mucho que ver. El consumo tiene un objetivo y es el de incrementar el bienestar. Eso no es la felicidad pero son momentitos de felicidad. Si te comprás una casa, si hacés un viaje, es porque esperás de eso algún bienestar. La dinámica del consumo se legitima en nombre de la felicidad privada. ¿Vas al cine? ¿Qué te venden? Dos horas de felicidad. Todos los productos de consumo se venden por ese artilugio.

-Cualquier adulto sabe que eso no funciona, no hace falta ser Gilles Lipovetsky…

 

-¡Seguro! Eso es la retórica de la felicidad.

-Hay una distancia entre la retórica de la felicidad y la felicidad.

 

-Cierto. Pero no se trata de una ilusión total. El consumo te brinda pequeñas felicidades. Llevás a tus hijos a Disney; ellos están felices y vos también. Te compraste el último celular inteligente… estás contenta. Claro que no dura, son felicidades pequeñas.

-¿Y qué es la felicidad?

 

-¿La felicidad? Es una relación de uno con uno mismo y de uno con los demás. El consumo, en cambio, es una relación de vos con una cosa.

-¿Un ejemplo?

 

-De uno mismo con uno mismo: podrás tener la tablet, el teléfono, la casa, lo que se te ocurra, pero si tu trabajo no te gusta, si hay aspectos de tu vida que no te gustan, todo el resto no vale. Con lo cual hay felicidad solamente cuando hay paz interior. Los filósofos siempre lo plantearon de esa manera: los epicúreos, los estoicos, las escuelas cínicas, todos muestran que la sabiduría es la serenidad. Si estás en conflicto con vos misma, porque el modo de vida que tenés no te gusta, porque tenés que estar a las corridas, entonces podés ir a comprar, a consumir, al cine y eso te va a dar pinceladas de felicidad pero en el fondo sos una desgraciada.

-¿Y en el vínculo con los demás?

 

-Mal podés ser feliz si estás en tensión con los demás. Si tenés un conflicto grave, si tu jefe te está hostigando, tu vida es espantosa. Podrás comprarte lo que se te ocurra y vas a estar traumatizada. La idea de que el consumo puede darte la felicidad es una estupidez.

-Ya las abuelas decían que la plata no hace la felicidad…

 

-Mmm… Se hicieron estudios con cifras y se vio que la fórmula “La plata no hace la felicidad” es verdadera y falsa. En las encuestas sobre felicidad, los que se declaran menos felices son los más pobres. Si no tenés techo y además podés estar enfermo, tener frío, es imposible ser feliz. El peso de las cosas es tan enorme que torna imposible la felicidad. A ese nivel, la plata contribuye a la felicidad. Pero también se pudo demostrar que llega un momento en que ganás más, más plata y no te da más felicidad. Hay un umbral.

-¿Esta aceleración del consumo no tiene que ver con modelos económicos basados en su estímulo? Si el consumo mueve la economía, hace falta consumo
-Como sabés, en las economías hiperdesarrolladas hoy el motor del crecimiento es el consumo de los hogares. En Estados Unidos, el 70 por ciento del PBI viene de allí. Si la gente no compra, se desmorona la economía. En Francia es el 60 por ciento. En la sociedad de hiperconsumo, el consumo pasó a ser el motor de la economía.

-En este contexto nosotros, cada uno, ¿tenía alguna alternativa a convertirse en un hiperconsumidor? ¿O fue la máquina económica del mundo la que nos inventó como consumidores?

 

-Esencialmente, es así, nos inventaron. Fijate: hace poco la tablet no la deseaba nadie, ¡no existía! Y ahora quiero la mía. Claro que es el sistema: Marx ya lo dijo: es la producción lo que genera el deseo. Ahora bien: hoy el sistema es tan potente que no deja de inventar nuevas necesidades. Y generó la hiperelección. Es decir: dentro de la hiperelección volvés a tener un margen de autonomía. Vos tenés un teléfono inteligente y mirá, yo tengo un teléfono viejo. No es una cuestión de plata: no me lo compré por elección. Tenés una autonomía individual que no te obliga a consumir.

-Usted se preguntó si había sido bueno darle tanta importancia al hedonismo y si es hora de cuestionarnos qué es una buena vida.

 

-Epicuro decía que se hace algo porque se espera sacar de eso un placer y que escapamos de aquello que nos puede generar dolor. El capitalismo de hiperconsumo hizo reventar eso, el hedonismo está difundido, sacralizado y en todos lados. Los conservadores denuncian eso. Dicen que el sistema es hedonista y que hace que la gente sea egoísta, que arruina el futuro porque la gente está mirando la tele, son tarados, miran pornografía en vez de cosas de calidad, los turistas son vulgares, comen sándwiches en los museos. Con lo que surge la idea de que en se trata de un sistema democrático, sí, pero de una democracia que corrompe los verdaderos valores. Yo no sería tan estricto. Pienso que el hedonismo ha hecho mucho bien. Que el hecho de que la gente viaje, que escuche música con facilidad, que todo el mundo se pueda vestir más o menos a la moda, que se pueda llamar por teléfono a todos lados, que uno pueda cuidarse —el hedonismo son también los medicamentos que uno consume— todo eso es positivo. El problema es que este sistema transformó el hedonismo en un absoluto: no propone ninguna otra cosa, no hay otra finalidad de existencia. Y eso no está bien.

-¿Por qué?

 

-El placer como medio, bárbaro. Si es como fin, es pobre. Un ser humano no es sólo una máquina de placer. A menudo lo que te da placer no te lo da de inmediato, hay que sufrir un poco para conseguir un placer.

-¿Cómo es eso?

 

-Mientas escribo un libro no tengo un orgasmo cada quince minutos, es algo difícil. Pero luego vendrá el placer. Es una visión muy pobre del ser humano el reducirlo al consumo. El ser humano piensa, trabaja, ama… Si hablamos de educación, eso no es hedonismo, es trabajo. Si sos madre y sólo das educación de placer, tus hijos no van a crecer. En algún momento vas a tener que apretar las clavijas. De lo contrario. La escuela no está para dar felicidad, está para enseñar. Hay que aprender.

-En este país resulta paradójico hablar de hiperconsumo. No hay veinte tipos de queso en el supermercado y hay miles de personas durmiendo en la calle y comiendo de la basura.

 

-Hay una brecha enorme de desigualdades y el drama es que aún esos pobres de los que hablás son hiperconsumidores… en su cabeza. Ellos también ven la tablet, la quieren, porque saben que existe. Antes los pobres vivían en el campo, no viajaban, vivían pobres, no hablaban por teléfono, no había moda. Hoy es más difícil ser pobre porque en la cabeza hay una contradicción. “Yo también tengo derecho al consumo”, se dicen. Y es insoportable, porque tiene que ver con la dignidad.

-¿Entonces ahora somos menos felices?

 

-Hace un siglo Freud se ocupaba de burguesas histéricas, frígidas; tampoco eran felices. No dramaticemos. Ahora las mujeres no son frígidas, tienen otros problemas. La felicidad y la infelicidad son muy complejas, no son fáciles de medir. Creo que con la excepción de momentos de dramas espantosos, la sumatoria de felicidades y desgracias no debe haber cambiado mucho en la historia de la humanidad.