Polis, introducción

13 Dic


La polis (ciudad-estado) no sólo designa el sitio físico, la ciudad, sino que en su esencia y sentido trascendente polis es el conjunto del pueblo que actúa de común acuerdo y que tiene un lugar donde reunirse en asamblea para discutir y buscar soluciones a los problemas colectivos (ágora). En el ágora se hacían intercambios comerciales y también se discutía y se formaban las corrientes de opinión. El centro político-administrativo-social de la polis era la “Acrópolis”, esta es la parte alta de las ciudades griegas y de otras, ubicada en lo alto de la colina donde se construían edificaciones emblemáticas como templos o plazas de reunión, y en la que se reunían personalidades importantes de la ciudad para actos también importantes. La Acrópolis más importante es la acrópolis de Atenas, que incluye el Partenón

Las polis pretendían ser comunidades autárquicas, aunque esto era más bien un ideal que una realidad.

El tamaño de la polis era variado pero generalmente son de poca extensión. Como extremos se podían encontrar a Atenas con 2.600 km², y en isla de Ceos de 173 km² había 4 polis.

Tras la desaparición de la “Civilización micénica” los griegos formaron pequeñas comunidades, que evolucionaron en el siglo VIII a d C, y se convirtieron en ciudades. A diferencia de las ciudades de los grandes imperios (Mesopotamia, Egipto, Persia), que estaban organizadas alrededor del palacio real y del templo, el centro de la polis lo constituía el ágora, un espacio abierto donde los ciudadanos acudían para comerciar y para intercambiar ideas, por lo tanto en ella tiene lugar la vida política de la polis, y es en ella donde surge también la filosofía griega.

Las polis se constituyeron como una unidad política, social y económica de Grecia, pero si bien compartían una lengua, religión común, lazos culturales. En sus inicios, las polis estuvieron dominadas por caudillos militares, los basileus. En muchos casos ejercían el poder religioso y judicial. A mediados del siglo VII a.C, el gobierno de tipo oligárquico, fue cobrando impulso sobre el monárquico. De esta manera el poder político pasó a manos de asambleas formadas por representantes de las familias locales más ricas e influyentes, los eupátridas.

Estas asambleas cada año elegían de entre los eupátridas a un número determinado de magistrados. Los magistrados se encargaban de dirigir el ejército y llevar los asuntos religiosos, entre otras tareas.

Los miembros de la clase dirigente, denominados “de los mejores” detentaban el poder económico y político, monopolizaban además las tierras. Estos miembros eran los únicos que podían intervenir en las guerras, debido al alto coste que suponía la compra de armas y armaduras de metal. El pueblo gobernado, el demos, solamente participaba en la vida pública cuando así era requerido por la asamblea aristocrática.

Este sistema aristocrático o gobierno de los mejores revela la existencia de círculos de parentesco hereditarios. Desde su nacimiento una persona, ya sea un terrateniente o un campesino, quedaba integrada en diferentes. Las tribus estaban divididas en comunidades que se formaban con los descendientes de un héroe o de algún dios ancestral (fratías). La rígida estructura social justificó el predominio y capacidad de liderazgo de la aristocracia griega durante muchas décadas.

Diferentes factores hicieron que con el tiempo, la aristocracia viera desestabilizado el orden político y social que existía. Estos factores fueron:

1.- La consolidación del comercio y de la artesanía como actividad generadora de riqueza: Ciudadanos que no provenían de las grandes familias prosperaron gradualmente hasta lograr una cierta riqueza pero que carecían de derechos políticos.

2.- Revueltas sociales: El empobrecimiento de los campesinos hizo que no pudieran pagar sus deudas y se convirtieran en esclavos, provocando una gran tensión social en el campo con el consecuente estallido de revueltas.

3.- Necesidad de nuevos soldados: La necesidad de tener más cantidad de soldados requería que fueran reclutados entre el pueblo, con lo que se creó la falange hoplita, pero siendo ciudadanos no aristocráticos acabaron pidiendo un reconocimiento de sus derechos políticos.

Con el objeto de resolver la crisis política y social, en algunas polis se decidió dar una respuesta a las exigencias reformistas de las clases inferiores y medias, con lo cual se impulsaron medidas en favor de una mayor justicia social.
Los legisladores más importantes del mundo griego arcaico fueron Licurgo de Esparta y Solón quien redactó una constitución para Atenas, a principios del siglo VI a.C.
Con el fin de evitar las rebeliones, Solón fijó una serie de cambios para evitar las desigualdades sociales. Algunas de las medidas adoptadas para favorecer a los pequeños agricultores fueron:

Suprimió los impuesto excesivos.
Canceló sus hipotecas.
Abolió la esclavitud por endeudamiento.
Devolvió la libertad a los campesinos hechos esclavos por deudas.
También impuso medidas que igualaban a los nuevos ricos con los antiguos terratenientes. Algunas fueron:
Modificó las instituciones políticas de la ciudad.
Estableció nuevas leyes que serían cumplidas por todos los ciudadanos.
A pesar de medidas adoptadas, los conflictos sociales continuaron en muchas ciudades griegas. Entre los siglos VII y VI a.C, ésta situación fue aprovechada por aristócratas que, actuando de manera aislada, trataron de usurpar el poder y terminar con las oligarquías locales. Estos personajes recibieron el nombre de tiranos (palabra de origen asiático, que significa señor neutral. Existía una gran rivalidad entre las diferentes polis, consideraban que el reducido tamaño de cada una era lo más idóneo para practicar una adecuada política.
Los tiranos llevaron a cabo, en sus comienzos, políticas populares, lo que produjo una aceptación por parte del pueblo pero en contra de las familias aristocráticas. Impulsaron la construcción de suntuosos templos, edificios, e invirtieron los impuestos en obras públicas. Estas obras posibilitaron que una gran parte de la población tuviera trabajo.
Su popularidad y prestigio se veía incrementados cuando participaban en guerras contra los estados rivales. Se organizaron, además, fiestas religiosas en las que participaban todos los ciudadanos sin distinción de clases.
El gobierno absolutista ejercido por ellos aportó grandes beneficios a las ciudades; fomentaron la creación y reforma de leyes, mejoraron el sistema jurídico y la convivencia ciudadana, y ampliaron el comercio en forma considerable.
En muchas oportunidades sustituyeron a los magistrados por amigos y familiares, pero respetando la constitución vigente. El contacto marítimo era el vínculo principal que mantenía unido al mundo griego, razón por la cual sus habitantes fueron excelentes marinos. Esta habilidad fue aprovechada tanto en asuntos civiles como militares. Muchas de las ciudades-estado dependían en gran medida del comercio marítimo. Se encontraron, mercancías griegas en Asia y Europa occidental, en lugares muy alejados de su origen.

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