Jünger, dioses

19 Sep


Los dioses no son eternos, sino atemporales, de modo que los rezos que se dirigen a ellos no satisfacen la esperanza terrena, sino que se cumplen por encima de toda esperanza.
La llegada de los dioses se puede presentir, pero no calcular ni predecir. Con todo, ellos han de aparecer, porque sin dioses no hay cultura. Las expectativas ante los grandes cambios, tanto ingenuos como bien fundados, se dirigen hacia las revelaciones.
Una revelación puede ir fomentándose en su irradiar por mil años y más tiempo todavía y responder como un eco, pero se va debilitando cada vez más con el tiempo, y así termina por agotar a la teología. Cada prédica se convierte cuál más o cual menos en una buena oración fúnebre. De allí que su resultado en los sepelios sea más efectivo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: