Schmitt y nosotros

29 Ago


Schmitt veía posible ofrecer todavía una reedición de la forma moderna del Estado. Ante el vacío de forma política que el liberalismo producía, sólo se alzaba para él recordar una institución que había dejado atrás las potencias del mito –sin olvidarlas- y había conservado la memoria de un Dios capaz de ser reconocido no por el individuo privado, sino por los grupos
humanos en su existencia histórica. Esa institución era la Iglesia católica. Si el Estado había perdido legitimidad era sencillamente porque había comprendido mal el sentido de su herencia y no había penetrado la esencia. En suma, el poder moderno del Estado ha dado lugar al triunfo de un liberalismo porque hay un déficit estructural en su aplicación del modelo de la Iglesia.

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