Presentación al libro de Zerba: Freud.

29 Nov

Presentación: Hecha por A.L. al libro de Diego Zerba: Freud.

-Agradezco a Diego Zerba, el elegirme, de algún modo, como un lector especial de su libro sobre Freud, con todo lo que implica Freud, o escribir/leer sobre Freud en nuestra época. Pues, se puede o no considerar importante como tarea a realizar establecer un fino trabajo teórico sobre alguno de los últimos seminarios de Lacan, y seguramente de ello deriven cambios y especificidades clínicas productivas, pero si hay algo que no se puede saltear hoy es no leer y “volver a leer” a Freud.

No se puede si es que aun queremos mantener abierta y viva la pregunta que inicia y abre el espacio de nuestras prácticas, y que el maestro vienés repitió una y otra vez hasta sus últimos escritos: ¿Qué es el psicoanálisis? Por supuesto, en la respuesta no sólo se pone en juego una mera definición, sino todo el proyecto existencial en que muchos de nosotros consistimos tras inventamos un lugar en él día tras día. También, claro está, acaece lo impropio en la falta de respuesta y mera adscripción a lo que viene siendo dado, o aun peor, en la falta de pregunta sobre su ser. Allí el texto de Diego Zerba, si es razonablemente leído, no puede dejarnos indiferentes.

También le agradezco, sabiendo que es recíproco, el hecho de confirmar con este fuerte guiño –que, en nuestro caso, no son los 12 anillos pero claramente son dedicatorias y libros- el contarme como parte de una comunidad de “lectores inquietos” que no podríamos tener una definición academicista o reglada de la obra de Freud o de de Lacan. Allá, donde nos conocimos y en mi caso admiré desde el primer momento, en el terreno de un amigo muto, hoy lamentablemente desaparecido, Ignacio Lewkowikz o mejor Nacho, se cocinaban ideas y preguntas que hacían del campo psi no un mundo cerrado o un coto de caza de las demandas, sino un enorme motor de pensamientos que lindaban y a veces atravesaban lo filosófico, lo histórico, lo político y la critica cultural. Y en todos los casos la vida personal de cada uno.

Como dice Diego en este libro en su consideración de Winicott: el “ámbiente facilitador o propicio” deja lugar a pensar y a jugar… y sin ello, ya sabemos que sin ello sólo hay poder y más poder intentando sostenerse pero dejando afuera lo vital. En este sentido si muchas veces el amigo de un amigo es un amigo, este es el caso donde me siento que en algunos de nuestros encuentros podemos no sólo rememorar a nuestro amigo y maestro, sino también filiarnos a su causa: la de un pensar abierto y sin otro marco que el de las razones, el juego y la risa como contorno.

En este sentido, también, me es preciso agradecer, como siempre, a la Fundación y, especialmente, a Rogelio Fernández Couto, que no sólo no han cerrado el espacio de las preguntas buscando establecer la típica escuelita psicoanalítica al mercadeo actual de la demanda incauta de los más jóvenes, o como propuso Miller en su último encuentro: una “universidad popular” con títulos y diplomas, sino que entienden al psicoanálisis y a la formación dentro de un campo de consideraciones que hacen que los que vienen de “otro lado” inocentemente nos pregunten: ¿qué tiene que ver los grigos, o Heidegger o los discursos religiosos, etc, con el mero hecho de atender?…. (sin palabras)

-Aun antes de ir al comentario del trabajo de Zerba llamado “Freud, una introducción”, quería también hacer una mención del espíritu de la editorial y del marco o la serie en el que se presenta este texto. Yo, la verdad, no los conocía antes de este libro, pero la editorial Quadrata en esta serie de “pensamientos locales”, se ve que apuesta por una compresión y una apropiación local de los grandes autores del pensamiento. Una comprensión que lleve las marcas de su situación así como un estilo propio. Esta búsqueda habla de los autores convocados y de la relación teórica que podemos producir como región, así como del momento político que nos atraviesa.

Esta claro que el libro de Diego Zerba no sólo no escapa a este envite sino que establece una perspectiva de apropiación sobre Freud y la historia del psicoanálisis que se incluye como parte. Diego no escribe un “texto lunar”, me refiero a esos que se escriben sobre algo que pasaría en otro mundo y que uno con un telescopio comenta, sino que escribe un libro sobre el Freud creador del campo de pensamientos que se entrometen en la cultura constituyéndola y organizándola, así como, a la práctica psicoanalítica propiamente dicha. Pero también, sobre el Freud invitado a venir a la Argentina, cuando el trato de los SS alemanes perseveraba en su malicie. Esto, realmente, me ha llenado de alegría. Tuve la sensación de leer un texto que rememoraba el gesto de la generación del 60. Aquellos libros que publicaba Eudeba donde no se hablaba de Foucault o de Heidegger, sino que una lectura implicaba un gesto político teórico local de nuestra apropiación sobre esos pensamientos. Un gesto enmarcado en la complejidad de nuestra situación, sí, pero también, un gesto productivo desde esta, nuestra, posición en la existencia como en el “Kamplflatz” de la cultura. Esto es, la cultura es entendida como espacio de creación y lucha y no solo como lugar vacío y neutro donde circulan las palabras.

Diego Zerba se anima a escribir un libro de psicoanálisis donde la política y la historia no son el tema especifico, pero sí un borde que hace a su lugar. Un borde imposible de no ver, por más que nos hayamos acostumbrado a leer “textos lunares” donde la implicación subjetiva no se pone en juego. O donde se usa la teoría como si fuera un conocimiento devenido de algún altar extra-humano y no producida por el esfuerzo concreto del preguntar y buscar responder en una situación concreta. Este texto es, claramente, bien terrestre pero no porque hable específicamente de historia, filosofía o política, lo que a mi modo de ver volvería a escaparle a su “Sache” o cosa. Escape o fuga que lo llamaríamos, ahora, “texto cueva”. Sino que emprende su tema pero en él uno siente los bordes, se puede sentir que el psicoanálisis no es algo absoluto más allá de toda singularidad del mundo sino que, también depende en su presentarse, en su ser, de sus contornos concretos. De su no siempre abierta escena, donde lo histórico y lo político no siempre son su ambiente propicio y posibilitador, y, al menos, siempre se recorta algo desde éste.

– Me interesa iniciar una caracterización o un pensar en común de su “punkt sehen” o “punto de vista” propio. Queremos iniciar un diálogo para entender el fundamento propio del desarrollo y del pensar de este valioso texto. Su “cómo” y no sólo su “qué”, su esencia como diría el maestro de la Selva Negra. En filosofía, se dice que sólo pueden escribir manuales o introducciones los profesores mas formados, aquellos que han ya recorrido de algún modo el campo, que han hecho un pasaje por los hitos necesarios… y los han vuelto a pensar. Este es el sentido mismo del texto que tenemos delante. Esta “introducción a Freud” es un buen motivo para dialogar de todo el campo freudiano, incluso, nota propicia, de la entrada (la literal que no fue y la teórica que esta siéndolo aun) misma de Freud en la pampa húmeda. Su carácter de “texto mayor” no esta dado por ser un exhaustivo diccionario o un “glosario” de términos freudianos. Ni por la pretensión de establecer una historia al mejor estilo de Jones o Peter Gray, más recientemente, de los hallazgos del creador del psicoanálisis en términos de “nuevo mito científico moderno”. Freud está ahí y es, sin ninguna duda, un “héroe” -en el sentido heideggereano- de nuestra época pero para entenderlo es preciso situarlo como un hombre caulquiera primero en ese marco.

-Nosotros creemos que este texto de Zerba queda incluido en una serie de textos, aparte de ser “prima facie” un texto de redefinición actual sobre la obra de Freud, que si no estaría tan gastado y mal usado su nombre los llamaría del “pensamiento nacional”. Quizás ese núcleo de apropiación y transmisión intergeneracional necesario para nuestra región, para nuestra manera de entender y, finalmente, para nuestra manera de perseverar con nuestros deseos pueda abrirse con escrituras de este estilo. Zerba no es un escritor nacionalista. Aún menos nazionalista –el Word- no me permitía escribirla con “z”…ja,ja.. Es un escritor que atiende a su cultura y no sólo a “la cultura” que esta siempre tan presta de ser un álgebra universal establecida por Levi –Strauss a pasar rápidamente a ser una voz Europea que impide hacer y pensar desde el propio arraigo.

Las citas de Borges, Marechal, o del costumbrismo humorista de la producción cotidiana se ponen en su mira. Pero se ponen allí de un modo especial. Zerba no desvaloriza las canciones de rock contemporáneo, los usos del humor de algún actor como Olmedo, o incluso el manejo de espacios de Tinelli. Zerba nos da una gran lección mostrándonos que no sólo se puede pensar acompañándose con Freud o con Borges, sino, que la cultura popular y el humor popular son los motivos diarios y verdaderos para que una reflexión psicoanalítica encuentre su sentido y valor. La realidad cotidiana y popular no es algo segundo con respecto a las grandes palabras que vienen de Francia, sino una espesura que tiene su dignidad y complejidad propia. Lo “popular” es un oscuro índice para el pensamiento, pero un índice concreto y posible de la función creativa, y de la relación de la energía de un pueblo con su lenguaje y con sus modos de establecer sus deseos. Lo inconsciente y todas las formaciones del “eso”, así lo muestra Zerba, requieren una escena que se despliege en el intríngulis propio de la palabra usada más acá de las catedrales del saber. Zerba asume un gesto freudiano que a fuerza de repetirlo nadie lo ha entendido ya: pensar bajo el intersticio de la relación entre la especificidad propia de la lengua abierta y las escenas donde ésta se ve excedida en su sentido y dominio, cito la página 63: “… por este sesgo tengamos presente que el chiste, siguiendo a Freud, convoca a un tercero. Se trata del Otro lado, dice Masotta en la línea de Lacan, quien designa con precisión posible el discurso. El Otro puede ser definido y/o caracterizado de distintas formas. En la vertiente que tomamos, nos interesa indicarlo como agujero, o dicho de otra manera, el origen que se escribe tachado. Es decir, el sitio donde el sentido no puede recubrirse a sí mismo; el de la encrucijada que le abre sus distintos caminos con el equívoco y la ambigüedad en el discurso. Para sancionar a un chiste como tal, es decir, riéndose alguien tiene que ocupar ese lugar…” Lugar que no podría no ser popular aunque también debería ser más que “eso”.

– Ha sido muy estimulante volver pensar, desde el texto de Zerba, la contextura de las formaciones del inconsciente. El autor, Diego, ensaya una vía poco establecida y muy útil y didáctica: pensar el chiste (también el síntoma histérico pero este sí es más clásico, más allá que lo hace de modo simple y profundo) como modelo de lo inconsciente. No al sueño adorado por Freud. O al síntoma requerido a gritos por los sufrientes donde nos incluimos de algún modo, claro. Sino el chiste. El chiste como un decir establecido desde una escena de sentido que requiere al otro colocado en la “escena yoica” o imaginaria, pero también en la escena donde el sentido se despliega en el sin sentido y donde lo real se hace lugar como destino. Zerba nos propone un tipo de lectura (ya teníamos la “sintomal” del viejo Althusser, la lectura del jeroglífico del síntoma de Freud, la destructiva de Heidegger que podía mutar posmodernamente a la descontrucción de Derrida), pero no teníamos la lectura que creo haber visto insinuada en el texto de Zerba. Esta consiste en una idea de escenario y una idea de trauma o de elemento traumático que bien podría desplazarse del campo estricto del dispositivo clínico donde, como lo recuerda el autor, (pág 69) “…El síntoma histérico pondrá a hablar o callará una escena de seducción, pero no se lo podrá escuchar o leer en su mudez hasta tanto en el otro escenario de la actividad psíquica nadie se ponga en el palco reservado para el tercero…” hacia el campo mismo de la historia como escena. No hablamos de la “Historie” sino de la “Geschischte”, o mejor, habría que preguntarle un nombre a Zerba para este tipo de consideraciones. Allí el autor se ha animado a pensar tanto la relación humorística escenificada por Tato Bores con la verdad del Estado Argentino jugado en actos de propaganda y encubriendo los antagonismos y crímenes reales, como con la relación de Freud con las apetencias americanas de consumirlo sin perder su eje, o con la entrada del psicoanálisis en la Argentina y las diferencias con las teorías en boga, tanto como con la legislación y la función del Estado. Zerba insiste: (Pág. 29): “…El escenario abre su profundidad sin ninguna sustancia que le anteceda. En tanto que la hipnosis es la aprehensión más intensa sobre sus tablas. Como Freud jamás se tomó en serio el magnetismo de los tahúres, investiga el fenómeno partiendo de su escasa capacidad para provocarlo. Por eso toma varios atajos para buscar la escena hiperintensa que devela el estado del trance…”. La escena y su “ruido” requieren de alguien que asista y a la vez no crea del todo que esta “en presencia” puesto que su presencia se juega solo “a veces”.

Zerba define la “lectura ficcional” sosteniendo, al menos, tres analizadores:
1. el escenario:“(Pág. 25) “… el escenario es un lugar, justamente, por no cerrarse en un espacio finito. Una definición plausible del mismo es: aquello que está llamado a hospedar lo que es diferente a sí mismo. No sólo los personajes difieren entre sí, sino también lo hacen los actores con los papeles que representan. Solamente están las máscaras precipitadas en un vendaval de sonido y furia (como decía Shakespeare por boca de Macbeth), sin ninguna sustancia que dé cuenta de una presencia anterior al escenario que configuraran…”.
2. la escritura jeroglífica que como dijimos la podríamos ubicar en torno al síntoma en muchas definiciones de Freud con relación a la histeria por ejemplo, o en sus desarrollos sobre el sueño y la desfiguración-figurabilidad onírica., pero que vemos con mucho augurio la idea de poner al chiste como paradigma. Esta idea contiene la necesidad de un Otro que también sea alguien que comparta cierta ideología, ciertos elementos de la cultura, cierto recorrido histórico inclusive. Recuerdo que un amigo me confesó que se empezó a sentir a gusto en Francia cuando le empezaban a entender los chistes, hasta allí no se sentía seguro de la lengua. Cito a Zerba, mejor: (Pág 55): “… Podemos llamar al chiste artesanía poética si le señalamos como peculiaridad, siguiendo a Freud, su “ganancia de placer”. Tal ganancia es el resultado del desconcierto y esclarecimiento en la oposición de las representaciones. Mientras que la poesía hace trabajar la lengua, el chiste detiene un pasaje de este trabajo y pone el microscopio en sus mecanismos. En esa suerte de detenimiento, entre la sorpresa y la aclaración, obtiene el plus que a su hermana mayor del arte le falta. Por eso Freud señala que “el carácter chistoso no pertenece al pensamiento” y luego añade “ tendremos que buscarlo en la forma de expresión verbal”…” Allí la máquina que escribe jeroglíficos para la lectura ficcional esta casi lista. Solo le falta el que ríe y aun…
3. El “que ríe y aun” es como preferimos llamarlo aca a cambio del “analista”. Es un lugar esencial en función del la lectura ficcional. No decimos analista pues la propuesta de Diego Zerba va más allá. O sea, extiende la potestad de la obra de Freud a fenómenos y elementos de nuestra cultura. (Para asumir el tiempo breve con el que contamos en la expocisión) nos gustaría terminar explicando esta posición a través del ejemplo que escribe el autor citando a nuestro querido y “poco muy popular” Borges (Pág 47): “… Yo recuerdo, que vivíamos en Adrogué entonces, yo vivía con mi hermana, con sus hijos, nos contaban sus sueños todas las mañanas; en casa teníamos esa tradición, recuerdo que le pregunté a mi sobrino, que tendría seis o siente años, le pregunté qué había soñado, y él me dijo: Yo soñé que me había perdido, que me había perdido en un bosque, y vi una casita de madera, entonces fui a la casita, la puerta se abrió y saliste vos. Luego interrumpió el relato para preguntarme: ¿Qué estabas haciendo en esa casita? ¡Sic! Es decir, que él no hacía ninguna diferencia entre los sueños y la vigilia.” … O sea que el soñar y el jugar están bajo los auspicios de lo informe, en tanto condición anterior a las representaciones que permitirían la configuración de una forma…”. El escenario aun es más una condición de las fantasías que el establecimiento de una escena concreta y anclada.

Es claro que la forma y el escenario se dan cuando se le puede dejar lugar de juego singular al lenguaje. Dejarle el lugar que trae marcado consigo para no perderse en el bosque. Para ello es necesario confiar en que “la casita del bosque” es más que una tontería, es quizás, el único lugar donde se puedan armar los sueños en tanto escena. O sea, es solo desde el lugar asistido por alguien que se ha (su)puesto allí aun cuando no se sabe bien qué hace desde donde la escena se convierte en una ficción legible para nuestra lectura. Una cosa que sí se sabe es que Freud y la “lectura ficcional” que despeja Zerba en su obra han ensanchado el campo cultural dándole un lector a las configuraciones del lenguaje que no lo tenían, a las configuraciones que requerían del Otro con su sapiencia histórica y situacional y a las configuraciones que requerían que ese mismo espacio de comprensión pueda alojar lo extraño sin dominarlo ni anonadarse en el dolor. Este lugar se hace con un accionar que tiene un nombre según Zerba: “transferir la vocación literaria a la psicología y a la patología”. Freud llega a ser un “polizonte” como poeta y como médico. Logra ser por encontrar su lugar al abrirse a lo “(cito a Lewkowicz citado en la pág 32 en función del trauma)… que refiere a la suspensión del funcionamiento de una lógica por la irrupción de un término que le resulta intratable con sus recursos”, o sea a lo que se escribe en la metáfora termodinámica como más allá del principio del placer. Para ello, sabemos, Freud debió apostar mayormente no sólo a la libertad civil, sino a la libertad del pensar. Del pensar-leer que con la destreza de una novela policial o de un juego infantil no explicado se atiene a la afección donde queda el yo suspendido en su sentido y en su incomprensión para abrirse a otras marcas de escritura en las que no puede encontrar ninguna satisfacción del descifrado salvo con otro que le juegue y que le apruebe que “eso” es posible.

La lectura ficcional, que implica todo el psicoanálisis freudiano, requiere así un cuarto elemento ya nombrado: la relación ambiente facilitador-yo estructurado en banda de moëbius. Allí los chistes y las ocurrencias entre amigos dejan de ser una cuestión inocente para querer establecerse como un pensar que sólo es sostenido por una vivencia de placer de segundo grado, por la vivencia de la “ganancia de placer compartida”. Allí, no sólo Freud, sino todos somos polizontes de un barco que no es el nuestro –hablo de un lenguaje- y en el que podemos permanecer sólo a condición de tomarnos eso extraño que nos habita como una extraña escritura para ser pensada y leída entre amigos que aun quieran jugar, pensar y reir. La “lectura ficcional” es así un modo de leer los juegos del lenguaje, del lenguaje popular cuando se establece en escenas y representaciones y entre el esfuerzo hecho con lo real de su fracaso. Allí, Freud y Zerba nos han mostrado que no es aun el momento para desanimarnos, que ni hablar todavía de nihilismos totales, sino que acaso solo sea el tiempo para cuestionarnos sobre nuestro sentido más propio y ajeno a la vez pero también no perderle el paso de pensar los escenarios donde nos vemos jugados. La “lectura ficcional” opera con la lógica de un detective que preocupado por el crimen y por lo que dicen los sospechosos no detiene nunca su reflexión histórica y social sobre la escena del crimen mismo.

Gracias Diego por tu texto. Gracias a todos por su atención.
Alejandro Lezama.

Anuncios

Una respuesta to “Presentación al libro de Zerba: Freud.”

  1. Diego Zerba mayo 7, 2013 a 11:43 am #

    Gracias Alejandro, un abrazo.

    Diego

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s